San Lorenzo es el ejemplo
Extracto de una nota de Iñaki Izquierdo publicada en el Diario Vasco.Días de glamour en Donostia. ¡Qué desubicada la Real Sociedad en Segunda! No tanto. Viggo Mortensen, gran amante del fútbol, hizo un guiño a su llegada al Festival luciendo una camiseta del Ciclón, uno de los cinco grandes de Argentina, con una historia que sirve de espejo a la Real en estos días negros.
La infancia rioplatense del actor le metió el veneno de los colores azul y rojo del equipo de Boedo y ya se sabe que en esta vida se puede cambiar de todo menos de equipo. Viggo es un forofo (fanático) de San Lorenzo, que en 1981 atravesó por el mismo trance que la Real. Contra todo pronóstico, contra la historia, contra el convencimiento general de que era imposible, el Ciclón descendió a Segunda por primera vez en su historia. La afición, incrédula y hundida, ofreció una de las más bellas lecciones de amor a los colores. En París, Osvaldo Soriano, exiliado de la dictadura, telefoneaba cada poco a un amigo pidiendo información. Cuando en la última llamada le respondió un silencio, lo supo. Y lloró el descenso. Solo. No oía que el estadio seguía cantando. Y el año siguiente la afición de San Lorenzo batió todos los records de asistencia, en casa y fuera. Recuperó su sitio para no volver a perderlo. Construyeron el Nuevo Gasómetro y el Ciclón es el actual campeón.
La afición realista carece de sentimiento trágico y teatralidad para cantar como la de San Lorenzo, pero no envidia a nadie en fidelidad y amor por los colores. Está bien que una estrella como Viggo Mortensen recuerde que todo es posible...