lunes, 4 de agosto de 2008

Cuarenta años de "Los Matadores"

Hoy se cumplen 40 años de la obtención del Metropolitano del 68 de los Matadores, el equipo de fútbol más extraordinario que me tocó ver en San Lorenzo, y uno de los dos o tres mejores de la historia del Fútbol Argentino.


Nota del Diario Olé.

La base de Los Matadores era: Buttice; Villar, Calics, Albrecht, Rosl; Telch, Rendo, Cocco; Pedro González, Fischer, Veglio. Tim fue el técnico brasileño que los condujo con clase.
"No juega Veira, no juega el Tucumano, porque la prensa dice que hay afano...", se oía el cantito, orgulloso, lanzado desde las gradas cuervas, jactándose de no poder ostentar en la hierba a dos figuras como el Bambino (jugó apenas cuatro partidos debido a lesiones varias) y Albretch (también por nanas, se perdió un par de choques sobre el final del torneo) y aún así desplegar la más maravillosa música que, aseguran unos cuantos propios y ajenos, haya entonado un equipo en la vasta historia del balompié nacional. Había afano en serio. Porque mataba Telch, quitando y dándola al pie del primer virtuoso que apareciese. Porque mataba Pedrito González con sus desbordes a 220, invisibles para el lateral de turno. Porque mataban Rendo y Villar, salidas eternas y finas por derecha. Porque mataba Fischer, vanguardista optimista del gol, todavía intentan descifrar su bicicleta quienes intentaron detener sus gritos. Porque mataba Cocco, caudillo con llegada y gol y más. Porque mataba Veglio, fantasista al que le quedaron trucos para entretener a la gente cuando Veira faltó. Porque, en definitiva, mataban todos, Los Matadores, primeros campeones invictos, los que dejaron chiquititos al Estudiantes de Zubeldía, al Racing de José, y, sobre todo, dejó minúscula a la pelota en ese glorioso 1968 guionado por Tim (Elba de Padua Lima), DT brasileño de obvio jogo bonito, el de la famosa manta corta, el que analizaba el rival en el primer tiempo para dar la charla técnica en el descanso, el que todos coinciden en que daba libertad pero laburaba. Por eso ese grupo de atorrantes también fuera del césped hizo de las suyas, aunque siempre sin dejar en offside su autoridad ni la del equipo en la cancha, inigualable , temida y admirada, era y será siempre del Ciclón, ¿te acordás, hermano?

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